¿Por qué comemos tamales el 2 de febrero? Crónica de una tamaliza

¿Cuál es el origen de esta tradición que nos reúne para degustar este delicioso antojito de la gastronomía mexicana?  Ven, siéntate a la mesa que hay historia y tamales para todos…

Día de la Candelaria

Todo tiene su origen en el festejo que nació en Tenerife, España, luego de que la Virgen de la Candelaria, según los relatos católicos,  hiciera una aparición milagrosa. Otras versiones indican que esta celebración se remonta a la época de la Antigua Roma.  Esta fiesta se relaciona con el pasaje bíblico en el que el niño Jesús es presentado en el templo y es parte de una serie de celebraciones que empiezan con la Navidad (nacimiento de Cristo) y terminan en Semana Santa (muerte y resurrección).

Fueron los misioneros españoles quienes trajeron la celebración del Día de la Candelaria a México y utilizaron un método de evangelización muy común en esos tiempos:  unir las celebraciones indígenas con las cristianas. Los mexicas tenían una gran fiesta los primeros días  de febrero en honor a Tláloc, Quetzalcóatl y Chalchiuhtlicue y organizaban un festín en donde preparaban, ofrendaban y comían tamales.

Apareció el muñequito en la Rosca de Reyes

Con el paso del tiempo, el Día de la Candelaria se unió a la tradición de la Rosca de Reyes y los muñequitos del niño Dios en su interior. Quién al comer la rosca los encuentre tendrá que preparar, pagar o conseguir los tamales para el 2 de febrero.

 

La tamaliza

Más allá de quién encontró el muñequito, la reunión se organizó no sólo para comer sino para preparar los tamales y la idea me encantó pues nunca había presenciado la “hechura”. Hubo quien sugirió nuevos sabores y enseguida nos apuntamos al desafío.

Cuando llegué a la cita con mis ganas de aprender, encontré un sin fin de ingredientes y 4 kilos de masa comprada en el mercado, lista para combinar con el sabor elegido para el relleno, previo decidir si se le agrega sal o azúcar. ¡Manos a la obra!

Primer sabor: Comenzamos con los tamales salados que en lugar de llevar hoja de maíz, llevarían hoja de acelga. El relleno fue de champiñones, jamón y queso parmesano. A la masa no le agregamos manteca sino aceite. Sal, bastante y a armar los tamales.

Segundo sabor: Gansito. La masa tendría que ser dulce, así que agregamos unos 250 gramos de azúcar a un kilo de masa. Tiene que echarse por demás ya que la hoja, durante la cocción, absorbe el azúcar de la masa y se corre el riesgo de que queden sin sabor. Luego utilizamos la mitad de un gansito cortado a lo largo para cada tamal y hoja de maíz para cubrirlo.

Tercer sabor: Chocolate Carlos V:  utilizando la misma masa dulce que usamos para los de gansito, Mismo procedimiento: una barra de chocolate Carlos V sabor “Cookies & Cream” en medio de la masa y hojas de maíz para cubrirlo.

Cuarto sabor: Cajeta.  Dentro de la hoja de maíz, pusimos la cantidad necesaria de masa dulce y encima una línea gruesa y generosa de cajeta.

Quinto sabor: Mole poblano. Poner en la hoja de maíz, la masa salada y el mole.

Una hora más o menos en la vaporera y ¡listo! Finalmente salieron más de 120 tamales y todos los sabores quedaron exquisitos! Los comimos acompañados de atole.

Tamal de Cajeta

Tamal de Gansito

 





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