¿Dónde dejo a mi perro si tengo que viajar?

Lo ideal es poder viajar con tu perro a todos lados, pero a veces por motivos laborales que requieren tu presencia y atención al 100% o porque el lugar adonde vas no admite perros, llevarlo sería realmente una complicación. Por ello, enumeramos varias opciones para que tu familiar perruno pase unos días divertido, equilibrado y bien atendido.

La elección del lugar para dejar a tu perro dependerá de:

  • Tamaño y  necesidades de espacio para ejercicio físico,
  • Qué tan acostumbrado esté a socializar con perros y personas
  • Capacidad para asimilar el cambio de casa a otro lugar
  • Necesidades especiales (administración de medicina, hipersensibilidad a los estruendos como tormentas y cohetes)
  • Ansiedad por separación tanto tuya como de tu perro

Una vez evaluados esos aspectos, podemos enumerar las opciones con las que contamos para dejarlo:

1. En casa y darle las llaves a un amigo o familiar de confianza

Tu perro se quedará en su rutina, en su espacio conocido, sólo se sumarán unas horas más a las que habitualmente está solo pero tu familiar o amigo lo visitarán una o dos veces por día para verificar que todo esté bien, darle de comer, sacarlo a pasear, cambiar el agua de su bebedero y limpiar pis y cacas. Y por supuesto, apapacharlo, jugar un rato, hacerle compañía. Por eso es muy importante que la persona que elijas quiera a los animales y te eche la mano con amor, no por obligación.

Photo by Jose Carlos Ichiro on Unsplash

2. En la casa de familiares o amigos de confianza

Es mas o menos como la opción anterior, asegúrate de que tu perro será bienvenido y apapachado, que las personas le brindarán los cuidados necesarios y lo harán sentir como en casa. También debes cerciorarte de que esté en un lugar seguro, lejos de puertas abiertas que lo tienten a escapar para buscarte. Checa que en la casa no haya niños sin supervisión que puedan maltratarlo.

Photo by Chris Leipelt on Unsplash

 

3. En un hotel o pensión canina

Si no cuentas con amigos o familares de confianza puedes recurrir a las pensiones o residencias caninas, algunas son verdaderos hoteles. Lo que debes tener en cuenta es que a tu perro no le importa si el cubículo donde lo ponen está decorado y pintado con lindos colores. El factor fundamental cuando dejas a tu perro al cuidado de otra persona es «el amor y la atención» que va a recibir. Ten en cuenta que cuanto más ostentosa es la pensión o residencia, más impersonal puede ser, ya que está operada por empleados que cumplen un horario y se van. Debes preguntarte:

  • ¿Cuántas horas va a quedar aislado en su cubículo?
  • ¿Quién estará al pendiente durante la noche si tu perro te extraña o tiene frío o si se angustia porque no entiende que hace allí sin tí?

La siguiente imagen está tomada del video promocional de un hotel para perros muy conocido en CDMX. Observa la tenue iluminación del pasillo y los cubículos: parecen una cárcel o al menos no se ve un ambiente muy alegre para dejar a tu peludo.

Una desventaja de las pensiones o residencias es que  un día te atiende un empleado y al siguiente día otro y tú no sabes en manos de quien está tu perro.  Precio: desde 200 a 500 pesos por noche.

4. Cuidador particular a través de plataformas internet

Existen páginas web que funcionan como nexo entre cuidadores particulares y humanos que buscan cuidador. Allí, muy fácilmente puedes revisar los perfiles de los cuidadores disponibles en tu ciudad, conocer sus precios, opiniones de usuarios, y así elegir el que sea de tu agrado. Estas páginas suelen ofrecer servicios adicionales como baños y paseos, atención y seguros veterinarios, y por supuesto son en cierta forma aval de que los cuidadores son confiables. Precio: desde 180 a 300 pesos por noche.

5. Cuidador freelance de confianza

Así como hablamos de familiares y amigos de confianza, también puedes hallar a tu cuidador freelance. Son personas que cuidan perros en su domicilio y generalmente tienen sus propios perros. Los servicios y precios son tratados de forma directa y a convenir entre ambas partes, te reportan con fotos y videos vía whatsapp y pueden incluir paseos y baño. Como trabajan de manera personalizada, tu perro puede ser el único huésped y recibir toda la atención del mundo durante su estancia. También puedes coordinar de manera más flexible los horarios de recepción y entrega. Lo que tiene esto de informal lo compensa con la certeza de que dejas a tu perro en una casa donde lo quieren, donde está libre y sin jaulas, lo cuidan como si fuera de su familia y tratas con una persona que se hace responsable por él. Precio: desde 150 a 200 pesos por noche.

Cuidador freelance en Puebla: www.losviajesdeisi.com

6. Con el veterinario

Los consultorios  veterinarios no están pensados para funcionar como guardería o residencia canina.  Tal vez sea la primera opción que  pienses porque crees que tu veterinario es buena onda y ya te conoce pero lo cierto es que los colocan en jaulas o espacios muy reducidos y no les prestan atención en todo el día, y al terminar el horario comercial, el veterinario cierra su local y se va a su casa. Te aseguro que tu perro lo va a pasar mal física y emocionalmente. Precio: desde 220 a 350 pesos por noche.

Por supuesto en todos los casos tu perro debe estar libre de pulgas y garrapatas y tener su cartilla sanitaria al día.

Lo que hago yo

Yo soy de las personas que tienen ansiedad por separación. No dejo a ninguna de mis perritas solas en veterinarias o estéticas. No me importa que digan que soy exagerada mientras pueda asegurarme de que mis pequeñas estén bien.

Cuando fui a Argentina con Lupita no pude viajar a muchos lugares porque como lo explico en este post, era imposible moverse con ella y no tenía a nadie de confianza para dejarla. Lo que hice fue descartar esos viajes y elegí quedarme con Lupita. Ya habrá tiempo de volver, las Cataratas de Iguazú no se van a mover de su sitio.

En 2019 viajé a Riviera Nayarit  y recurrí a la única persona de mi confianza para que viniera a ver a mis niñas tal como lo mencioné en el punto número 1.  Además instalé una camarita que me permitió verlas y escucharlas remotamente durante las 24 horas. Claro, lo que no tuve en cuenta fue que observarlas a la distancia me partió el corazón porque muchas veces las vi atentas en la ventana con la ilusión de verme llegar. Más allá de esos sentimentalismos, todo salió bien.

Photo by Rafal Jedrzejek on Unsplash

Creo que un perro va a estar mucho más a gusto en un entorno familiar donde pueda, por ejemplo, acostarse junto a una persona en un sofá mientras ven televisión y ser parte de una rutina de casa. Desconfío un poco de las pensiones con cubículos, que en definitiva son jaulas. Me ha tocado ir a visitar a perritos rescatados en veterinarias que daban servicio de pensión y ver unos «nichos» oscuros donde había un poodle que temblaba de angustia y un corgi arrinconado en el nicho de hasta abajo. Alimento y seguridad no les faltó, pero lo que los perros realmente necesitan es sentirse apapachados y entretenidos para mantener equilibrado su estado emocional. Averigua antes de dejarlo, busca a quien haya elegido esta actividad por amor y no por comercio o dinero.




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